Síndrome del perro tembloroso

Síndrome del perro tembloroso

Los síntomas del síndrome de Wobbler o como se le llama coloquialmente el síndrome del perro tembloroso se presentan en animales que suelen tener entre 9 meses y 3 años de edad. El principal rasgo distintivo de esta enfermedad es un temblor generalizado y repentino. Este afecta a todo el cuerpo del perro y que y empeora en pocos días. Esta patología se manifiesta con una alteración de la marcha caracterizada por la inestabilidad y el balanceo del cuerpo del animal,

Dependiendo de la gravedad, pueden verse afectados el torso, las extremidades o incluso la cabeza. A menudo también hay debilidad en las extremidades y en el agarre. El temblor tiende a empeorar cuando se manipula al perro, o en condiciones de estrés o excitación.

Los ojos también pueden sufrir estos movimientos involuntarios, moviéndose rápida e incontroladamente de derecha a la izquierda. A la aparición de los síntomas es bastante común que el perro se niegue a comer; incluso por la dificultad de tomar correctamente la comida del cuenco. Es frecuente confundir los primeros síntomas del síndrome del perro tembloroso con convulsiones debido a otras causas.

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    Diagnóstico del síndrome

    Síndrome del perro tembloroso

    Si le preocupa que su mascota pueda estar sufriendo el síndrome de Wobbler, debe llevarla inmediatamente a su veterinario y darle toda la información posible sobre su historial.

    Existen dos tipos del síndrome de Wobbler. Uno que afecta a los perros de razas grandes y gigantes a una edad temprana: gran danés, san bernardo, mastín, entre otros. Y un segundo, más frecuente, que se da sobre todo en los perros de raza doberman, pero también en dálmatas, weimaraners, rottweilers, labradores, que suele aparecer después de los 5 a 6 años de edad.

    El inicio de los síntomas suele ser sutil, con cambios iniciales en la marcha que a menudo se le escapan al propietario. Los cambios afectan primero a los miembros traseros manifestándose con pasos más largos de lo normal junto con un balanceo típico de la grupa y sólo más tarde se nota la afectación de los miembros delanteros que por el contrario se mueven con rigidez y pasos pequeños.

    Los exámenes minuciosos, incluido el análisis del líquido cefalorraquídeo, pueden confirmar o no la presencia de una inflamación del cerebro responsable de los movimientos incontrolados y los temblores.

    Tratamiento del síndrome del perro tembloroso

    Lamentablemente, no existe una cura específica para esta enfermedad. Sin embargo, es posible reducir los síntomas, facilitar la vida cotidiana del perro. Los síntomas suelen tratarse con medicamentos corticosteroides para reducir la inflamación, y con medicamentos para reducir los temblores.

    No obstante, el perro debe ser revisado regularmente por el veterinario incluso cuando la enfermedad haya cesado, y el tratamiento debe reanudarse si los síntomas vuelven a aparecer.

    Consejos útiles

    En presencia del síndrome del perro tembloroso, es bueno mantener al animal tranquilo y evitar proponerle estímulos fuertes o situaciones estresantes. Es igualmente importante estimularle para que coma, aunque muestre poco apetito, para no agravar su debilitado estado. Algunos perros se benefician, por ejemplo, de tener sus cuencos elevados, ya que la posición más alta les permite comer con menos dificultad.

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